Maternidad Real - Espacio Pudú Work & family - Cowork en Valdivia
759
post-template-default,single,single-post,postid-759,single-format-standard,bridge-core-2.1.8,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-theme-ver-20.5.1,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive

Maternidad Real

Maternidad Real

Ser más allá de la maternidad

A muchas nos pasa que cuando acabamos de convertirnos en madres vivimos en una especie de “nube de amor”. No paramos de oler, mirar y acariciar a nuestros hijos y mientras más lo hacemos, más nos llenamos de esa maravillosa hormona llamada oxitocina. Y así nos quedamos por largos minutos o incluso horas, extasiadas, maravilladas ante ese ser que vivió en nuestro vientre y que ahora que está fuera necesita de nuestra atención y cuidados las 24 horas del día. Los días van transcurriendo como en cámara lenta (o rápida, según la percepción de cada cual) y nosotras vivimos al interior de un paréntesis absolutamente necesario. Hasta que de pronto, inesperadamente, recordamos que antes del nacimiento de nuestro bebé teníamos planes, nos vestíamos de determinada manera, utilizábamos parte de nuestro tiempo en leer, hablar/salir con amigos, escribir, viajar, ver series o películas, conversar sobre temas interesantes con otros adultos, tomar un café caliente, trabajar fuera de casa, entre otras tantas cosas. De un momento a otro las noches sin dormir comienzan a pesar, las ojeras y el humor fluctuante también, de repente nos damos cuenta que hemos cambiado, que somos otra persona y nos da temor no volver a encontrarnos. ¡Temor y otras veces terror! ¿Y qué hacemos?? En ocasiones simplemente nada, a veces callamos ese sentir, esa sensación de agobio muchas veces por miedo a la condena implacable de algún opinólogo. Volvemos a mirar a ese hermoso ser, lo olemos, le damos teta (o mamadera) y por un momento volvemos al paréntesis y luego otra vez a esa sensación de pérdida o incertidumbre. Comenzamos a preguntarnos cómo lidiar “adecuadamente” con ser madres y mujer que trabaja fuera de casa (y/o dentro), que tiene proyectos, cómo hacerlo de manera respetuosa, sin perder hitos importantes, sin hacerle falta, sin que llore porque no estoy, sin que extrañe mis caricias, mis cuidados. Comenzamos a sentir que ya es momento de reencontrarnos con nuestra vida más allá de la maternidad, porque a ratos nos sentimos ahogadas, porque también necesitamos un poco de tiempo a solas, para reencontrarnos con nuestro ser más allá de la maternidad.

A algunas les pasa antes, a otras después, pero siempre ocurre y es NORMAL. Es normal y nada tiene que ver con ser “mala madre”, o egoísta, o con no haber logrado “asumir la maternidad”. Pero llegar a ese anhelado equilibrio, en el que logras conectar y satisfacer tus necesidades y las de tu hijo/a al mismo tiempo es un proceso, y como todo proceso requiere tiempo, amor, trabajo y paz ciencia, muchísima de la última.

Basada en evidencia, mi propia experiencia y en la de otras mamás, elaboré algunos sencillos tips que con humildad espero puedan servir, así como a mí me sirven día tras día en esta hermosa y loca aventura.

  • Suelta 

Intenta soltar (aunque sea un poco) las exigencias personales y las socialmente impuestas, trabaja en discernir qué es para ti realmente importante y que no. Repito para ti, no para el resto.

  • Corresponsabilidad/mapaternidad.

El papá y la mamá tienen cada uno el 50% de responsabilidad en la crianza. Cuando el/la otra baña, alimenta, juega, hace dormir al hijo de ambos hace lo que le corresponde, no hace un favor. Lo mismo cuando realiza las labores del hogar. Es verdad que por lo general somos las mujeres las que tomamos el postnatal de 6 meses y las que incluso nos quedamos aún más meses (o años) en casa criando. Es una decisión que debiésemos tomar por amor, en libertad y consenso con nuestro compañero/a, entendiendo ambos que el trabajo en casa sumado a la crianza es aún más pesado que el que se hace afuera, entonces es obvio que la otra persona debe hacerse cargo de lo que le compete.

  • Una propone y la guagua dispone.

Con esta frase quiero decir algo súper simple y es que muchas veces nos hacemos mil planes en la cabeza para el día siguiente y en la madrugada el hijo/a se enferma o amanece sensible, irritable y no llegamos a hacer ni el 30% (y eso puede ser mucho) de lo que planificamos. No importa, comienza a practicar que no te importe, aunque es difícil, lo sé. Ayuda muchísimo respirar hondo y repetir (casi como un mantra) “cada día tiene su afán” y/o “mi hijo me necesita ahora y esto es temporal, un día crecerá y extrañaré incluso este tipo de días (horrorosos)”.

  • Flexibiliza.

Si no puedes hacer tal como planificaste X, puedes intentar hacerlo igual, pero de otra manera. En más o menos tiempo, acompañada por tu guagua, sin ella, o como se te ocurra. No siempre es necesario dejar de hacer lo que

  • Autocuidado.

Regálate lo que tú sabes que disfrutas y necesitas para sentirte bien. Regálate una ducha larga, comer algo rico, practicar yoga, ejercicio, un baile, una conversación larga, llanto o carcajadas intensas, un momento en silencio, lo que sea que te haga bien. Llega un momento en que comienza a ser necesario estar a solas, respirar un poco de individualidad. Ese momento llega cuando llega, ni antes ni después. Así que no te presiones por salir porque te dijeron que te iba a hacer bien cuando no sientas que es necesario, ni te sientas mal por hacer algo para ti mientras tu hijo/a está al cuidado de otra persona.

  • Agradece

Agradece lo bueno y lo malo, los momentos cortos y los largos, cuando estás tranquila y cuando pierdes la paciencia, los días intensos y los calmos. En la maternidad todo lo que nos ocurre es aprendizaje y sin lugar a dudas nuestros hijos son los mejores maestros de vida.

  • Prioriza.

Cuando eres mamá, SI puedes dejar para mañana lo que puedes hacer hoy muy seguido (cuando tu hijo te necesita AHORA) y también es bueno darte el trabajo de ordenar en tu cabeza lo que para ti es más o menos importante y hacer cosas en ese orden, tu propio orden.

  • No volverás a ser la de antes.

Olvida esa posibilidad, pero no la olvides con tristeza, ni como una condena de muerte, sino que como una tremenda oportunidad. He escuchado mujeres que quieren ser mamás, pero temen “perderse a ellas mismas”, perder su libertad. También he escuchado mujeres madres que comentan con mucha frustración lo limitada que se volvió su vida luego de ser madre, o lo feo que se volvió su cuerpo. Lo cierto es que es imposible que después de haber albergado tantos meses a un ser humano volvamos a tener el mismo cuerpo de antes, muchas partes de tu cuerpo debieron cambiar algunas temporalmente y otros definitivamente para poder albergar a esa vida exitosamente. Pero más allá del aspecto físico, tú has cambiado. Es verdad, existen miles de cosas que antes hacías con total normalidad y tranquilidad y ahora no y eso a ratos pesa y mucho. Pero si intentas conectarte día a día con los cambios que has tenido con actitud positiva, te darás cuenta que ahora cuentas con nuevas virtudes. Tal vez ahora eres más paciente, observadora, más fuerte y poderosa, tenaz, luchadora, intuitiva, perceptiva, práctica, organizada …  busca en tu interior y ahora piensa cómo puedes utilizar esas maravillosas nuevas virtudes a tu favor, no sólo en tu rol de madre, sino que mucho más allá de éste. En tu oficio o profesión, en tu trabajo, en tus relaciones con otros adultos, en tu vida de pareja, en tu rol de hija, de amiga, de hermana. Pronto te vas a dar cuenta de que eres mejor que antes, una versión recargada de ti misma. Proyéctalo, que todos se enteren. La maternidad no tiene por qué ser un sacrificio eterno, una renuncia a tus proyectos o a tus pasiones. Tal vez todo quede en pausa por un tiempo, o se vuelva más lento para poder vivir en tranquilidad nuestro puerperio y luego poder volver recargadas a concretarlo.

Las mujeres somos siempre maravillosas, admirables y después de ser madres aún más. Dependerá de cada una cómo y cuánto potenciamos nuestras nuevas y/o recargadas virtudes. Cuando un hijx nace también nace una madre, una nueva mujer. Eso implica que otra muere, ella tiene derecho a ser llorada, a que vivamos nuestro propio duelo, el duelo de la muerte de nuestra propia ser mujer antes de la maternidad. Por eso te invito a llorar lo que tengas que llorar, siente toda la rabia y pena que tengas que sentir y después celebra el nacimiento de la mejor versión de ti misma.

 

Claudia García Abarca. Psicología, Maternidad y Crianza. Piscóloga formada en la Universidad ARCIS, psicoterapeuta especialista en Psicoterapia Breve. Ha profundizado en temas como apego, neurociencias y complejidad infantil con PhD Felipe Lecannelier y PhD Jaime Silva. Actualmente realiza formación en Psicología Perinatal

 

1 Comentario
  • Dayana
    Posted at 14:04h, 04 mayo Responder

    Hermoso artículo

Escribe un comentario

Abrir chat
¿Tiene una consulta?
Powered by